Fuentes y usos de la energía

Consumimos la energía en docenas de formas, aunque virtualmente, toda la energía que usamos se origina por el poder del átomo. Las reacciones nucleares energizan las estrellas, incluyendo nuestro Sol. La energía que capturamos para usar en la Tierra viene principalmente del Sol o de las fuerzas nucleares locales de nuestro planeta.

La luz solar es por mucho, la fuente predominante, ya que contiene una cantidad sorprendentemente grande de energía. En promedio, incluso después de pasar a través de cientos de kilómetros de aire en un día claro, la radiación solar llega a la Tierra con energía suficiente (En un metro cuadrado) para encender focos de 60 watts, claro, si toda esa luz pudiera ser capturada y convertida en electricidad.

La energía del Sol calienta la superficie del planeta, alimenta titánicas transferencias de calor y presión en los patrones climáticos y las corrientes oceánicas. Las corrientes de aire resultantes son las que mueven a las turbinas de viento (Energía eólica, pues). También, la energía solar evapora el agua, que después regresa en forma de lluvia y se acumula detrás de los diques de las presas, donde se utiliza su movimiento para generar electricidad a través de energía hidráulica.

La mayoría, sin embargo, utilizamos la energía solar en una forma secundaria: Combustibles fósiles. Cuando la luz solar incide en una planta, parte de la energía es capturada por medio de la fotosíntesis y se almacena en los enlaces químicos mientras la planta crece. Podemos recuperar esa energía meses o años después quemando madera, lo cual provoca que se rompan los enlaces y se libere la energía en forma de luz y calor. De manera más frecuente o común, utilizamos la energía almacenada en una forma más concentrada que resulta cuando la materia orgánica, después de millones de años de actividad geológica y química bajo tierra, se convierte en combustibles fósiles tales como el carbón, petróleo o el gas natural. De cualquier manera, seguimos recuperando energía de la luz solar.

La única fuente de energía original en la superficie de la Tierra se encuentra en las reacciones nucleares, donde los átomos de los de elementos radioactivos tales como el Uranio, se dividen en átomos más pequeños, y liberan energía en el proceso. Esta energía se aprovecha en forma de calor, así, en el proceso de liberación, se hace ebullir el agua, produciendo vapor que hace girar turbinas, convirtiéndose en energía mecánica la cual genera electricidad.

Por último, tenemos el calor del núcleo fundido terrestre, el cual es en gran medida proporcionado por la desintegración nuclear de los elementos radioactivos, proporcionando la energía geotérmica. Actualmente, es utilizada en pocos lugares, como California e Islandia, donde la proximidad con los campos geotérmicos de alta temperatura hace que el uso de esta energía sea práctico.

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