¿En qué parte de la Tierra me encuentro?

Para un marinero en medio del océano o para un piloto sobrevolando las nubes esta pregunta tiene mucho sentido, y una respuesta fiable con una precisión menor a un metro puede brindarles confort. Con el desarrollo de sistemas inteligentes de transporte, los pasajeros de los vehículos en tierra firme pueden plantearse la misma pregunta. Parece que los constructores de puentes o los operadores que minan con precisión o los que utilizan maquinaria agrícola podrían no estar preocupados, sin embargo, una respuesta precisa, es decir, con un error de pocos centímetros es inmensamente valiosa para ellos. Es bastante menos obvio por qué un geólogo o un científico, nos hacemos la misma pregunta, pero sorprendentemente, este es un tema más, digamos, ‘espinoso’ para nosotros, puesto que necesitamos una precisión milimétrica cuando menos, tanto local, como globalmente. Solo en la reciente historia humana se ha tenido esta vieja cuestión, convirtiéndose por un lado, en un asunto práctico y cotidiano, y por el otro, en un reto científico central. A medida que nuestra tecnología se ha vuelto más avanzada, nuestra necesidad de saber exactamente donde estamos enla Tierra, en un momento dado, también se ha incrementado. Como resultado, un sinnúmero de actividades de gran valor científico y económico ahora dependen directa o indirectamente de la infraestructura geodésica precisa.

La estructura geodésica actual nos permite medir el crecimiento del nivel del mar con una precisión de un par de milímetros anuales, un cambio en el centro dela Tierra, con una décima de milímetro al año, cambios en la duración del día en microsegundos y los cambios en la posición de los polos por fracciones de centímetro. Tales mediciones de alta precisión son esenciales para las aplicaciones que monitorean a escala milimétrica las deformaciones en la corteza terrestre en zonas propensas a terremotos o con volcanes activos; los sistemas de navegación en tiempo real que nos indican la posición de vehículos terrestres, aéreos y marinos con una precisión de unos cuantos centímetros; sistemas que permiten a los agricultores sembrar semillas de dos diferentes cultivos de forma fiable, con la separación adecuada en centímetros, en el mismo campo; las máquinas de minería operadas de forma automática con una precisión de unos cuantos centímetros; y los aviones no tripulados que se desplazan a cualquier lugar del planeta para inspeccionar zonas de desastres naturales, volcanes en erupción o escenarios de combate.

Es de destacar que, nuestra capacidad para calcular la localización y el tiempo cada vez con mayor precisión  ha seguido el ritmo de la demanda, mejorando en casi un orden de magnitud por década desde el advenimiento de la era espacial. Sin embargo, esta no es una tarea fácil. En lugar de ser una bola rígida sobre la cual las líneas de referencia pueden extraerse de una vez por todas, la forma dela Tierracambia continuamente. El terreno en el centro de los continentes se mueve hacia arriba y hacia abajo durante el día por más de 30 centímetros, en respuesta a las mareas lunares y solares; las placas tectónicas colisionan y cambian; los terremotos y erupciones volcánicas alteran el paisaje por varios metros; las tormentas azotan las costas; las corrientes oceánicas, los huracanes y monzones mueven enormes masas de aire y agua alrededor del planeta, y en la profundidad del manto dela Tierra y el núcleo, las células de convección mueven a los continentes y energiza la geodinámica, la cual genera nuestro campo magnético protector. En lugar de girar suavemente y de manera constante como un trompo equilibrado, la Tierra se ‘bambolea’ en formas complejas y su velocidad de rotación (Y como resultado, la duración del día) cambia en escalas de tiempo tan cortas como horas mismas que se retrasan en periodos largos de tiempo. Para dar cuenta de este movimiento continuo, debemos de dibujar las líneas de referencia continuamente, y a su vez, calcular continuamente nuestra posición en la Tierra.

La geodesia de alta precisión nos ayuda a cuantificar y responder a los problemas locales y regionales permitiéndonos ‘ver’ lo que no percibimos directamente. Por ejemplo, el agotamiento de los acuíferos subterráneos o las reservas de petróleo y gas, pueden causar el hundimiento local, o la inundación de la tierra, o interrumpir los servicios públicos subterráneos. En una escala mucho mayor, la geodesia nos permite monitorear el cambio climático global, ya que refleja el derretimiento de la capa de hielo y el cambio del nivel del mar. Estas tendencias, las cuales solo se pueden medir con precisión con la geodesia, en última instancia, puede tener impactos importante (O potencialmente catastróficos), causando pérdidas de vidas y daños materiales y al medio ambiente.

Esta entrada participa en el III Carnaval de Geología, organizado por El Pakozoico.

2 comentarios

  1. Muy interesante. ¡Saludos!

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